Con el paso de los años se va formando una idiosincrasia colectiva, a través de la cual se crea la conciencia nacional. Sin embargo, en Bolivia me atrevo a afirmar que nunca generamos una idiosincrasia colectiva y si ésta alguna vez estuvo en proceso de construcción, hoy hemos retrocedido y la hemos destruido.Los habitante en los países luchan contra factores adversos a su desarrollo, en Bolivia lidiamos entre nosotros mismos. En este punto cabe preguntarse, ¿con nuestras diferencias culturales, lingüísticas, étnicas y otras que nos hacen individuales, nos hacen también esas características actuar generando factores adversos para el desarrollo?.
La falta de convivencia y aceptación mutua entre los bolivianos, marcada principalmente pero no solamente por el nivel socioeconómico, además de un racismo no expresado pero demostrado en todo momento en las diferentes circunstancias que nos toca vivir y que es practicado por la mayor parte de la población encumbrada en un poder político social y económico; es la causante de un creciente insatisfacción y odio entre los habitantes de Bolivia.
Todos estos factores sumados a un reciente poder político y social emergido en Bolivia, por lideres de los que no tenían representación (movimientos indígenas, pueblos originarios, trabajadores y otros sectores sociales postergados históricamente), han determinado la aparición de otra nación u otras varias naciones dentro de Bolivia, las cuales enarbolan otros símbolos patrios y no se identifican con el país en que vivimos.
Aparentemente toda la hipocresía de los habitantes del país comenzó a aflorar en el sentimiento y surgió una discriminación sin precedentes, un resentimiento guardado hace muchos años. Pero no son solo los indígenas y pueblos originarios, son también los llamados cambas, los collas, los alteños, la gente asentada en las zonas marginales de las ciudades, los trabajadores explotados, los niños trabajadores de la calle, los mineros, la clase media, la clase alta, y otras instancias o pobladores agrupados en algún grupo social, sindicato, región o determinada situación económica.
Cada grupo con su tema, a veces encontramos coincidencias pero nos damos cuenta que cada cual exige lo que cree que es justo, y ¿que es lo justo?, depende del ojo con que miras, para un determinado grupo un reclamo puede ser justo y el mismo para otro grupo es injusto.
De los grupos descritos, una persona puede pertenecer o identificarse en más de uno, o puede no identificarse en ninguno, lo cual nos muestra la falta de definición de la mayoría de los habitantes del país. Cada cual cree, quiere o debe pertenecer a un grupo determinado pero muy pocos se identifican con su país como un todo, porque no existe conciencia nacional, porque no se creció ni se fortaleció una idiosincrasia colectiva.
Pero este problema del pueblo de Bolivia, hoy también se ve reflejado en el poder legislativo, el cual se encuentra dividido entre los que por primera vez llegaron al parlamento y la clase política que hace mucho tiempo y por generaciones viene heredando un espacio en el parlamento (testamento que redacta el pueblo boliviano en las elecciones).
Dicen que todo tiene solución, pero cuando no es la apropiada ésta es momentánea, los cambios que se propongan y los problemas sociales que se presentan son estructurales, y como tales requieren de acuerdos y decisiones que implican el largo plazo. Sin embargo, las heridas causadas entre los habitantes de un mismo país, serán las más difíciles de borrar (si pueden éstas ser borradas), por lo que durante muchos años deberemos seguir viviendo hipócritamente entre los bolivianos, tiempo en el cual deberemos generar cambios en las nuevas generaciones, para que este problema no vuelva a suceder y se genere una idiosincrasia colectiva de país que haga que Bolivia sea el sueño de todo buen habitante, de toda buena persona que busque el bien propio, pero antes el bien de los demás. Generemos una conciencia de nación para que nuestros hijos o nietos sean uno, porque la unión hace la fuerza. ¡Que viva Bolivia!
Marcos Alejandro Aldana Dávila
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