
"Zapatero a tus zapatos"
El día de ayer 2 de agosto, en el programa de radio FIDES el “Hombre Invisible”, lamentablemente y nuevamente uno de los entrevistados fue atropellado por el del Padre Pérez, a su famoso estilo “yo siempre tengo la razón”.
El día de ayer 2 de agosto, en el programa de radio FIDES el “Hombre Invisible”, lamentablemente y nuevamente uno de los entrevistados fue atropellado por el del Padre Pérez, a su famoso estilo “yo siempre tengo la razón”.
Al finalizar la entrevista el representante del BCB, señalo como recomendación que las expectativas inflacionarias que generaban los medios de comunicación, son aquellos que están haciendo que se incrementen los precios y sugería implícitamente que coadyuvasen para no generar agio y especulación en la población. Frente a este comentario, económico el Padre Pérez respondió que les dejen hacer su trabajo a los medios de comunicación y que el Banco Central y el Gobierno hagan el suyo con relación a la economía, mostrando que el señor invisible no tiene idea de que las expectativas forman parte de la teoría económica.
Para el conocimiento del Hombre Invisible: El nombre de "expectativas", son las previsiones que los agentes económicos realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas ( no solo de la inflación). El comportamiento de los agentes dependerá, lógicamente, de cuáles sean sus expectativas. Por ejemplo, el accionar del gobierno, las demandas salariales, los conflictos sociales, los conflictos en la empresa privada y la excesiva difusión mal intencionada o bien intencionada de la prensa oral y escrita, generan expectativas inflacionarias en el corto plazo.
El hecho que se informe sobre los incrementos de los precios con datos oficiales de instituciones públicas o privadas de experiencia renombrada es algo no discutible. Pero realizar informaciones continuas con “Sondeos de Opinión” sin ningún tipo de metodología científica transmitiendo a la población demandante y oferente información sesgada, es contribuir a generar un mayor conflicto en Bolivia, debido a que los oferentes al escuchar que todo esta subiendo, suben sus productos también (sin ningún motivo) y los demandantes comienzan a incrementar la demanda agregada, hecho a través del cual se incrementan también los precios. Todo a causa de las expectativas de la población con las cuales radio FIDES y otros medios están jugando.
Para el conocimiento de los funcionarios de los Medios de Comunicación, no solo de Radio FIDES, los sondeos de opinión son mediciones estadísticas de opinión usando muestreos (lo cual casi nunca lo hacen los medios de comunicación). Estos son usualmente diseñados para representar las opiniones de una población mediante una serie de preguntas a un grupo pequeño de personas y extrapolando las respuestas un grupo de mayor tamaño.
Volviendo a las expectativas, Keynes había considerado que las expectativas eran un factor exógeno, que se generaban mediante mecanismos que no tenían nada que ver con el funcionamiento del sistema económico, pero que si influían en este. Los keynesianos que elaboraron grandes modelos macroeconómicos en los años sesenta se vieron en la obligación de añadir algo más: pensaron que los agentes económicos utilizaban los datos de los últimos años para predecir la situación de los siguientes.
El enfoque más usual las expectativas adaptables, donde los agentes ponderaban las tasas de inflación de los últimos años para estimar la de los siguientes; a la del último año se le daba una ponderación alta y a la de años anteriores más baja.
En el caso más sencillo, se suponía que los agentes esperaban que la inflación del próximo período fuese igual a la del último dato conocido. En términos matemáticos eso significa asignar a la inflación del último año una ponderación uno y a la de los anteriores una ponderación cero.
La población sabe a través de los medios de comunicación que hay algunos acontecimientos que provocan el aumento de la inflación; si el precio del petróleo sube bruscamente en los mercados internacionales (que sucedió hasta hace algunos meses) , o si el gobierno aumenta la cantidad de dinero en circulación y baja los tipos de interés (que aconteció también en Bolivia), los agentes económicos pensarán que como consecuencia de ello habrá una subida de los precios. Sin embargo, estos conceptos no recoge el modelo de expectativas adaptables o adaptativas.
A mediados de los años setenta surgieron las expectativas racionales, propuestas por la corriente de pensamiento llamada Nueva Economía Clásica. El supuesto básico de este modelo es que la gente aprende de sus propios errores. Las predicciones puede que sigan siendo erróneas, pero esos errores ya no serán sistemáticos sino aleatorios. El supuesto de la racionalidad de las expectativas es interpretado a veces de forma equivocada como una pretensión de que las previsiones de los agentes son siempre acertadas; es una interpretación equivocada; si las expectativas de los agentes son racionales, seguirán cometiendo errores, pero diferentes en cada ocasión.
¿Cómo se elaboran las expectativas? En teoría se puede suponer que los agentes utilizan los modelos económicos más avanzados para realizar sus cálculos. En la realidad los únicos que realizan esos cálculos son los expertos, que posteriormente difunden sus análisis a través de los periódicos y la televisión.
Según la ecuación cuantitativa, el aumento de la cantidad de dinero en circulación provocaría aumentos tanto en el nivel de precios como en las cantidades realmente producidas. Sin embargo, la aplicación del supuesto de las expectativas racionales para el análisis de las políticas económicas tiene graves consecuencias, conduciendo a desechar el efecto de incremento de las cantidades realmente producidas. El anuncio por parte del gobierno y la difusión de los medios del aumento en la cantidad de dinero provocará expectativas de más alta inflación. Los agentes acomodarán sus demandas salariales y los precios de sus productos a esas expectativas por lo que todo el efecto de la política monetaria será trasladado a un inmediato aumento de los precios sin afectar para nada a la producción real.
Existen alternativas para que el actual gobierno aplique para parar la inflación, como aplicar una política monetaria muy rígida, restringiendo la cantidad de dinero en circulación, los agentes adaptarán sus expectativas como consecuencia del anuncio y la inflación bajará ¡Aunque el gobierno no lleve a cabo esa política! Se podría así cortar la inflación sin provocar los desagradables efectos que sobre el producto real y el nivel de paro tienen las políticas restrictivas. Desgraciadamente para que ese mecanismo funcione es imprescindible que los agentes económicos se crean a pie juntillas las afirmaciones de los ministros relacionados con el área económica, prueba de fe infrecuente. Y, por otra parte, los agentes económicos, aprendiendo de sus errores, desconfiarán a partir de entonces de las declaraciones del gobierno por lo que el instrumento quedaría invalidado. Es por este motivo, que los medios de comunicación deben coadyuvar para estabilizar las expectativas racionales de la población y no seguir alentando el incremento constante en los precios.
Debemos ser capaces de saber reconocer nuestras limitantes, porque se desinforma a los oyentes cuando uno defiende posturas sin conocimiento. Creo que lo que se expone en este artículo no presenta ningún tipo de inconsistencia o falso fundamento y puede ser corroborado por cualquier economista.
Este artículo fue escrito en base a un documento que tiene de título: “Las
expectativas adaptables y racionales” Martínez Coll, Juan Carlos
(2001): "La inflación" en La Economía de Mercado, virtudes e
inconvenientes.
Este artículo fue escrito en base a un documento que tiene de título: “Las
expectativas adaptables y racionales” Martínez Coll, Juan Carlos
(2001): "La inflación" en La Economía de Mercado, virtudes e
inconvenientes.
Marcos Alejandro Aldana Dávila
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Pon tu comentario o crítica respectiva, con el respeto y la altura necesaria que a tu educación corresponde, muchas gracias.
Marcos Alejandro Aldana Dávila