¿PRODUCTORES DE HOJA DE COCA O CÓMPLICES DEL NARCOTRÁFICO? EL CASO DEL CHAPARE EN BOLIVIA
En las últimas décadas, el
debate sobre los cocaleros del Chapare (Cochabamba) ha sido intenso. ¿Son
campesinos indígenas protegidos por su cultura ancestral o forman parte activa
de la cadena de producción de cocaína? A continuación, un resumen claro y detallado
basado en hechos históricos, datos oficiales nacionales e internacionales y el
marco legal boliviano.
1. Contexto
histórico y legal: Operaciones antinarcóticos, el rol de EE.UU y enfoque legal
de países latinoamericanos.
Desde los años 80, Estados
Unidos ha apoyado operaciones conjuntas en selvas y zonas productoras de
Sudamérica. Ejemplos clave:
- Operación Blast Furnace (Bolivia, 1986): Tropas
y helicópteros estadounidenses apoyaron a la policía boliviana para
destruir laboratorios en el Beni y Chapare. Se percibió como un ataque
general contra comunidades campesinas, no solo contra narcos. Generó
protestas masivas y fortaleció los sindicatos cocaleros, los cuales a la
fecha se constituyen en ¿productores o socios del narcotráfico?
- Otras redadas en Colombia (Tranquilandia, 1984) y capturas como la
de “Otoniel” (2021) muestran un patrón similar: inteligencia de la DEA +
fuerzas locales, pero impacto limitado a largo plazo.
En estos y otros casos, los
campesinos cercanos a laboratorios o cultivos a menudo fueron tratados como
parte del problema, aunque muchos eran trabajadores pobres o cultivadores. Sin
embargo, como poder diferenciar entre unos y otros y peor aun cuando en algunos
países existen permisos para usos tradicionales y basados en esto es difícil
poder controlar y clarificar de manera correcta el involucramiento de los
indígenas o campesinos en estas faenas.
A continuación, se presenta un
resumen por País, de la comparación de enfoque legales sudamericanos con
relación al campesino/indígena y la producción rural.
ENFOQUE LEGAL DE ALGUNOS PAISES SUDAMERICANOS
|
País |
¿El cultivo es legal para el
campesino/indígena? |
¿Existe protección penal
especial o estatus diferenciado? |
Enfoque principal del Estado
hacia el productor rural |
|
Bolivia |
Sí. Hasta un
límite nacional de 22,000 hectáreas reguladas por sindicatos agrarios. |
Sí. La hoja de
coca está protegida a nivel constitucional como patrimonio cultural y
medicinal. |
Sindical y de soberanía
nacional. Cooperación directa del Estado con el control social campesino. |
|
Colombia |
Ilegal (salvo usos
estrictamente tradicionales dentro de resguardos). |
Sí. El
campesinado es sujeto de especial protección. El Acuerdo de Paz prioriza la
no persecución penal. |
Sustitución social. Planes de
desarrollo alternativo (PNIS) para mitigar el estado de necesidad rural. |
|
Perú |
Sí, únicamente
para aquellos agricultores registrados ante la estatal ENACO. |
De facto sí. Se
erradican las plantas del sector informal, pero el agricultor primario rara
vez es encarcelado. |
Monopolio estatal y
erradicación. Tolerancia al consumo tradicional y persecución a las mafias de
acopio. |
|
México |
Completamente ilegal (tanto
amapola como marihuana a gran escala). |
Parcial. La
jurisprudencia y los jueces federales aplican atenuantes punitivas por
extrema pobreza o aislamiento. |
Mitigación del daño. Transición
progresiva de la persecución militar hacia la atención de la exclusión social
rural. |
|
Ecuador |
Completamente ilegal. |
No de forma explícita. Las leyes
de drogas son estrictas, pero los tribunales evalúan la escala del cultivo. |
Punitivo con matices. Persecución
del delito general, con defensas basadas en la vulnerabilidad socioeconómica
del reo. |
|
América Central (Guatemala
/ Honduras) |
Completamente ilegal. |
No. Las leyes
de seguridad interior penalizan la tenencia de tierras con cultivos
prohibidos. |
Seguridad Nacional e
Interdicción. Erradicación forzosa con apoyo militar y judicialización penal
directa. |
|
Chile |
Completamente ilegal. |
No. La Ley de
Drogas aplica por igual, ignorando la condición de vulnerabilidad de zonas
rurales. |
Tolerancia Cero. Control
estricto fronterizo y persecución penal estricta del tráfico e ingresos
ilícitos. |
|
Paraguay |
Sí (Marihuana). |
No. La ley procesa al campesino cultivador por igual bajo el cargo de
tráfico. |
Criminalización
total, a pesar de que comunidades rurales enteras dependen de este cultivo
para sobrevivir. |
|
Brasil |
No de
manera masiva (Solo focos locales). |
No. No existen atenuantes culturales, agrarias ni étnicas en su ley de
drogas. |
El
indígena amazónico es víctima indirecta (amenazado por carteles que cruzan la
frontera), no un sujeto legal protegido. |
|
Venezuela |
Sí,
pequeños brotes fronterizos. |
No. El marco legal es de seguridad nacional y defensa del territorio. |
Erradicación
militarizada y judicialización inmediata de los agricultores bajo cargos
graves. |
|
Uruguay |
No |
No aplica. Su legislación regula el mercado de cannabis pero
con un enfoque civil-urbano. |
No
tiene poblaciones rurales vulnerables vinculadas a redes de plantaciones
ilícitas de supervivencia. |
|
Cuba |
No |
No. Tolerancia cero total del Estado. |
Las
leyes penales son draconianas; no se contempla el factor socioeconómico en
zonas rurales. |
Como se observa, los países de
Bolivia, Perú, Colombia y Mexico de alguna manera el campesino/indígena
(productor) tienen un trato diferenciado, otorgándose una protección legal
especial o estatus diferenciado desde el ámbito legal por ser personas
consideradas originarias, de culturas ancestrales o excluidas socialmente por
factores económicos o sociales. Aspecto que genera diferencias en la
legislación, siendo que las leyes deberían ser iguales para todos los
habitantes de un país.
2. El giro con
Evo Morales y la política “Coca sí, cocaína no”
Desde que Evo Morales lideró las
federaciones de cocaleros del Chapare en los 90 y luego fue presidente
(2006-2019), Bolivia cambió su enfoque:
- Se expulsó a la DEA en 2008.
- Se implementó el “control social”: los propios sindicatos vigilan
los cultivos. (El ratón cuidando el queso)
- Se expandió la superficie legal autorizada a 22.000 hectáreas
nacionales.
- La coca del Chapare se convirtió en la principal fuente de
excedente para el mercado ilícito.
Resultado actual (datos UNODC[1]2024): Bolivia
tiene alrededor de 34.000 hectáreas cultivadas (aumento del 10% vs.
2023). El excedente supera claramente la demanda tradicional (masticado, té,
rituales).
El Chapare (Trópico de
Cochabamba) y los Yungas de La Paz son las dos principales regiones productoras
de coca en Bolivia, pero presentan diferencias notables: en 2024, el Chapare
representó el 42% de la superficie cultivada de coca (14.275 ha) y los Yungas
el 57% (19.230 ha) el 1% restante se encuentra identificado en el norte de La
Paz. Sin embargo, el Chapare supera a los Yungas en producción potencial de
hoja de coca (37.215 toneladas frente a 34.749 toneladas de hoja secada al sol)
debido a un mayor rendimiento por hectárea (2.607 kg/ha/año en Chapare vs.
1.807 kg/ha/año en Yungas). En cuanto a calidad para el acullico, la hoja de
los Yungas es más valorada para el consumo tradicional por su aroma, sabor y
textura, mientras que la del Chapare, aunque menos apreciada para el masticado,
es más utilizada en la elaboración ilícita de cocaína por su mayor contenido de
alcaloides.
Se puede establecer una
hipótesis basada en el análisis de los datos de producción y comercialización.
El informe explica que, en 2024, solo el 8,5% de la producción potencial de
hoja de coca del Trópico de Cochabamba (Chapare) fue comercializada en mercados
autorizados, mientras que el resto no pasó por canales legales. Esto, sumado al
hecho de que la hoja del Chapare tiene un mayor contenido de alcaloides y es
menos valorada para el consumo tradicional, lleva a inferir que una parte
significativa podría estar destinada a la producción ilícita de cocaína. Sin
embargo, el informe es claro en que esta es una estimación basada en la
diferencia entre la producción total y la cantidad comercializada legalmente, y
no una afirmación absoluta. Por tanto, se trata de una hipótesis respaldada por
datos indirectos (producción, comercialización y características de la hoja),
pero no de una conclusión definitiva ni de una evidencia directa de que toda la
hoja del Chapare se destine al narcotráfico.
3. Marco legal
que protege a los productores
La ley boliviana distingue
claramente la hoja de coca de la cocaína:
- Constitución Política del Estado (2009), Artículo 384: Declara
que la coca en su estado natural no es estupefaciente y la protege
como patrimonio cultural, recurso natural y factor de cohesión social.
- Ley General de la Coca (Ley 906 de 2017):
Reconoce zonas autorizadas (incluyendo el Trópico de Cochabamba/Chapare),
establece el “cato” por familia (~1.600 m²), crea registro de productores
y pone el control en manos de los sindicatos.
- El De reto Supremo Nº3318 (2017) reglamenta la Ley 906 define
los elementos clave para la protección de los productores: i) Fomento al
Desarrollo: Asistencia técnica crediticia y la diversificación de cultivos
en zonas autorizadas, ii) Control social comunitario: Reconoce a los
sindicatos como parte del sistema de control, basado en usos y costumbres,
y iii) Mecanismos de Control: Detalla el proceso de retención y decomiso e
incautación de hoja de coca priorizando procesos administrativos para
productores registrados.
Esto convierte a los productores
registrados en campesinos indígenas legítimos, no en delincuentes. Las
sanciones por exceder límites suelen ser administrativas (decomiso, pérdida de
registro) más que penales graves, no se encontraron estadísticas sobre las
sanciones administrativas.
4. El doble
estándar en la aplicación de la ley
Aquí surge la crítica principal:
- Proveedores de químicos/precursores (ácido
sulfúrico, kerosene, etc.): Son perseguidos activamente. Venderlos
sabiendo su destino a pozas de maceración genera arrestos y juicios por
facilitación del narcotráfico.
- Productores de hoja de coca en Chapare: Aunque
gran parte de su producción (históricamente 90-95% o más según reportes)
va al procesamiento ilícito, rara vez enfrentan arrestos masivos. Se
argumenta que “no saben” o que son víctimas de la pobreza, a pesar de que
los precios informales y la presencia de laboratorios cercanos indican
conocimiento.
Comparación clara: La captura
de Sebastián Marset en Bolivia generó, la captura de cuatro personas que se
encontraban con él en su domicilio, entre ellas la hermanastra de Marset.
Asimismo, los guardias de seguridad y otros colaboradores, aproximadamente 15
personas, fueron intervenidos en otra vivienda, los motivos porque se arrestó a
estas personas, son porque es gente cercana y por lo tanto cómplices del
narcotraficante. Los cargos fueron por organización criminal, asociación
delictuosa, tráfico y portación ilícita de armas de fuego y atentado contra
miembros de organismos de seguridad del Estado en grado de tentativa
En el Chapare, la protección
cultural y el poder sindical generan impunidad relativa para el eslabón
de la materia prima de la cocaína. La policía y el ejército no entran
libremente sin negociación con los dirigentes de los sindicatos. Asimismo, la
población del Chapare, toman instalaciones militares y policiales, se toman
rehenes (200 militares fueron retenidos durante la toma de cuarteles), el
gobierno actual los acusa como “conspiración financiada por el narcoterrorismo”,
pero no se hace absolutamente nada contra esta población que es impune a
las leyes.
5. Datos
económicos: Valor de la producción de coca antes y después de Evo
Pre-Evo (alrededor de 2005):
- Valor de producción de hoja de coca (farm-gate): estimaciones
históricas en torno a US$180-240 millones, representando alrededor
del 2.1% del PIB.
2024 (UNODC):
- Producción potencial de hoja seca: 72.887 toneladas métricas.
- Valor estimado de la hoja de coca: US$349 a 618 millones.
- Representa aproximadamente 1.3% del PIB total y hasta 10%
del PIB agrícola.
Nota sobre el rango de valor
(US$349-618 millones): El UNODC presenta este rango amplio porque calcula el valor de la
producción potencial usando dos escenarios: precios más bajos de los mercados
autorizados (destinados a usos tradicionales) y precios más altos del mercado
informal/ilícito (donde va la mayoría del excedente del Chapare). Fuente: UNODC
Bolivia Coca Survey 2024.
Comparación: El valor
absoluto ha aumentado significativamente, pero como porcentaje del PIB total ha
bajado por el crecimiento general de la economía boliviana.
6. ¿Cómo se
quedan estos ingresos en la economía boliviana? Blanqueo y circulación
- Gran parte de los dólares del narcotráfico ingresa a la economía
real a través de consumo local, inversión en bienes raíces, vehículos,
agricultura y comercio.
- Un estudio clave del UDAPE (años 80-90) estimó que alrededor del
60% de los ingresos generados por el narcotráfico se quedaba en
Bolivia. No se pudo encontrar información actualizada sobre este dato.
- Blanqueo: Se realiza mediante compra de propiedades, empresas frontales,
remesas, sistema financiero y sectores como construcción o comercio.
Reportes de GAFILAT[2]
destacan riesgos de lavado vinculados al narcotráfico.
7. Bolivia
como país de tránsito: Relación con la producción y mayor impacto económico
Bolivia no solo produce hoja de
coca y pasta base, sino que también funciona como país de tránsito clave
para la cocaína, especialmente de Perú (y parte de su propia producción) hacia
Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y desde allí a Europa y EE.UU.
- Rutas principales: Terrestres y fluviales
hacia Chile, Brasil y Paraguay. Se combinan cargamentos bolivianos con
peruanos. En 2024, la FELCN[3]
reportó incautaciones récord de casi 46 toneladas de cocaína.
- Relación con lo discutido: El modelo “Coca sí,
cocaína no” y el control sindical en el Chapare facilitan no solo el
cultivo, sino también el procesamiento local y el tránsito interno. Esto
amplifica el doble estándar: mientras los productores de hoja están
protegidos culturalmente, las redes de tránsito generan valor agregado
(transporte, almacenamiento, logística y protección).
- Impacto en los recursos que se quedan en Bolivia: El rol
de tránsito incrementa significativamente los ingresos que
permanecen en el país. Trae dólares adicionales de carteles extranjeros
(brasileños PCC, colombianos, etc.) por “servicios de paso”. Estos
recursos se blanquean en los mismos sectores y elevan el porcentaje que se
queda en Bolivia más allá del 60% histórico estimado por el UDAPE.
8. Nota sobre
Evo Morales y sus colaboradores cercanos
Hasta la fecha (2026), Estados
Unidos no ha presentado cargos formales ni pruebas públicas directas contra Evo
Morales por narcotráfico. Sin embargo, varios de sus colaboradores más
cercanos y altos funcionarios de su gobierno han sido condenados en EE.UU.:
- René Sanabria (ex jefe antidrogas) → condenado a 15 años.
- Maximiliano Dávila (“El Macho”, ex jefe FELCN) → extraditado y
condenado a 25 años.
- Otros jefes policiales y funcionarios vinculados.
Recientemente han surgido
menciones (aún sin confirmar judicialmente) sobre posibles declaraciones de
Cilia Flores (esposa de Nicolás Maduro) que involucrarían a Morales, pero se
tratan de afirmaciones políticas y periodísticas sin acusación formal contra
él. Esto refuerza el debate sobre el doble estándar: protección fuerte al nivel
de productores y base sindical, mientras se persigue con mayor fuerza a otros
eslabones y funcionarios.
9. Conclusiones
La ley boliviana no es igual
para todos. Protege deliberadamente a los productores de hoja de coca por
razones culturales, indígenas y políticas, mientras persigue con más fuerza a
otros eslabones (químicos, procesadores, transportistas). Esto responde a un
contexto histórico de represión fallida, pero genera un doble estándar
evidente:
- Como productores: Sí, están amparados por
la Constitución y la Ley 906 mientras respeten cuotas.
- Como cómplices: Objetivamente contribuyen
al suministro de materia prima para el narcotráfico, con pleno
conocimiento económico del destino de gran parte de su producción.
El valor económico de la coca ha
crecido en términos absolutos bajo el modelo “Coca sí, cocaína no”, y el rol de
tránsito multiplica aún más los recursos que se quedan en Bolivia. Este modelo
ha reducido confrontaciones violentas, pero mantiene el dilema: equilibrar
derechos culturales, desarrollo rural real y control efectivo del narcotráfico
sigue siendo un desafío pendiente.
Este documento no pretende desde
ningún punto de vista defender a los proveedores de químicos y precursores, ni
a los transportistas que colaboran con el narcotráfico, todo lo contrario,
deseamos que disminuya la impunidad de gente que hoy se encuentra protegida por
la normativa boliviana que fue generada durante el Gobierno de Evo Morales en su
presidencia, mientras a su vez fungía como presidente de las federaciones del trópico de Cochabamba.
¿Qué opinas tú? ¿Es justa
esta distinción legal o debería aplicarse el mismo criterio a todos los
eslabones de la cadena? Comparte tu opinión con respeto.
Fuentes principales (para
verificación):
- UNODC Bolivia Coca Survey 2024.
- Constitución Boliviana (2009) y Ley 906 (2017).
- Estudios UDAPE, reportes FELCN e InSight Crime.
- Información pública y verificable sobre casos judiciales.
By: Maldana -
Economista.
[1] UNODC: United Nations Office on Drugs and Crime. En español
“Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito”.
[2] GAFILAT:
Grupo de acción financiera de Latinoamérica, organización intergubernamental
que reúne a países de América del Sur Centroamérica y América del Norte, su
principal objetivo es prevenir y combatir el lavado de activos y el
financiamiento del terrorismo.
[3] FELCN:
Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.
In recent decades, the debate surrounding coca growers in the Chapare region (Cochabamba) has been intense. Are they indigenous peasants protected by their ancestral culture, or are they active participants in the cocaine production chain? The following provides a clear and detailed overview based on historical facts, official national and international data, and the Bolivian legal framework.
1. Historical and Legal Context: Anti-Narcotics Operations, the Role of the United States, and Legal Approaches in Latin America
Since the 1980s, the United States has supported joint operations in jungles and coca-producing regions across South America. Key examples include:
Operation Blast Furnace (Bolivia, 1986): U.S. troops and helicopters supported Bolivian police forces in destroying laboratories in the Beni and Chapare regions. This intervention was widely perceived as a broad attack against peasant communities rather than exclusively targeting drug traffickers. It triggered mass protests and strengthened coca growers’ unions, which continue to raise the question: are they producers or partners in narcotrafficking?
Other raids in Colombia (Tranquilandia, 1984) and high-profile captures such as that of “Otoniel” (2021) reveal a similar pattern: DEA intelligence combined with local forces, but with limited long-term impact.
In these and other cases, peasants located near laboratories or coca fields were often treated as part of the problem, even though many were poor laborers or small-scale cultivators. However, distinguishing between these groups remains challenging—particularly in contexts where traditional uses of coca are legally permitted—making it difficult to clearly assess the involvement of indigenous and peasant populations in illicit activities.
LEGAL APPROACHES IN SELECTED SOUTH AMERICAN COUNTRIES
| Country | Is cultivation legal for peasants/indigenous populations? | Is there special legal protection or differentiated status? | State’s primary approach toward rural producers |
|---|---|---|---|
| Bolivia | Yes, up to a national limit of 22,000 hectares regulated by agrarian unions | Yes, coca leaf is constitutionally protected as cultural and medicinal heritage | Union-based and sovereignty-oriented; direct state cooperation with peasant social control |
| Colombia | Illegal (except for strictly traditional uses within indigenous reserves) | Yes; peasants are considered a specially protected group; Peace Agreement prioritizes non-prosecution | Social substitution; alternative development programs (PNIS) |
| Peru | Yes, only for farmers registered with the state company ENACO | De facto yes; informal crops are eradicated, but primary farmers are rarely imprisoned | State monopoly and eradication; tolerance of traditional use |
| Mexico | Completely illegal | Partial; courts may apply mitigating factors due to extreme poverty or isolation | Harm reduction; shift from militarization to social policy |
| Ecuador | Completely illegal | Not explicitly; courts consider scale of cultivation | Punitive with nuances |
| Central America | Completely illegal | No | National security and forced eradication |
| Chile | Completely illegal | No | Zero tolerance |
| Paraguay | Yes (marijuana) | No | Full criminalization |
| Brazil | No (except small local cases) | No | Indigenous populations treated as indirect victims |
| Venezuela | Limited small-scale presence | No | Militarized eradication |
| Uruguay | No | Not applicable | Civil regulation (urban focus) |
| Cuba | No | No | Strict zero tolerance |
As observed, countries such as Bolivia, Peru, Colombia, and Mexico grant differentiated legal treatment to peasants and indigenous producers. This often reflects recognition of their cultural identity or socioeconomic vulnerability. However, this differentiation introduces tensions within legal systems that are, in principle, meant to apply equally to all citizens.
2. The Policy Shift under Evo Morales: “Yes to Coca, No to Cocaine”
Since Evo Morales led the Chapare coca growers’ federations in the 1990s and later assumed the presidency (2006–2019), Bolivia significantly altered its policy approach:
- The DEA was expelled in 2008
- A system of “social control” was implemented, whereby unions themselves monitor coca production
- The legal cultivation area was expanded to 22,000 hectares
- Chapare coca became a major source of surplus for illicit markets
According to UNODC data (2024), Bolivia currently has approximately 34,000 hectares under cultivation (a 10% increase compared to 2023), with production exceeding traditional demand (chewing, tea, and ritual use).
Chapare (Tropics of Cochabamba) and the Yungas of La Paz are the country’s two main coca-producing regions. While the Yungas account for a larger share of cultivated area (57%), Chapare surpasses it in production due to higher yields per hectare. Moreover, coca from the Yungas is preferred for traditional consumption, whereas Chapare coca—less valued for such uses—contains higher alkaloid content and is more frequently associated with illicit cocaine production.
A key hypothesis emerges from production and commercialization data: in 2024, only 8.5% of Chapare’s coca production entered authorized markets. The remainder did not pass through legal channels, suggesting that a significant share may be diverted to illicit uses. However, this remains an indirect inference rather than definitive proof.
3. Legal Framework Protecting Producers
Bolivian law clearly distinguishes coca leaf from cocaine:
- Political Constitution of the State (2009), Article 384: Declares coca in its natural state as non-narcotic and protects it as cultural heritage and a natural resource
- General Coca Law (Law 906, 2017): Recognizes authorized zones (including Chapare), establishes the “cato” system (~1,600 m² per family), and assigns control to unions
- Supreme Decree No. 3318 (2017): Provides technical, financial, and regulatory support; formalizes community-based control mechanisms
This framework legally recognizes registered producers as legitimate indigenous peasants rather than criminals. Sanctions for exceeding limits are generally administrative (e.g., confiscation, loss of registration) rather than severe criminal penalties.
4. Double Standards in Law Enforcement
A major criticism lies in the uneven application of the law:
- Suppliers of chemical precursors (e.g., sulfuric acid, kerosene) are actively prosecuted and face imprisonment
- Coca producers in Chapare, despite a large portion of their output reportedly entering illicit channels, rarely face mass arrests
The prevailing argument is that producers are either unaware of the final use of their crops or are victims of poverty. However, informal market prices and proximity to processing facilities suggest otherwise.
This contrasts sharply with high-profile cases such as the arrest of individuals linked to drug trafficker Sebastián Marset, where associates—including family members and security personnel—were prosecuted for criminal association and related charges.
In Chapare, cultural protection and union power generate a degree of relative impunity at the level of raw material production. Security forces often cannot operate freely without negotiation with union leaders, and instances of institutional confrontation—such as the temporary detention of military personnel—highlight the limits of state authority.


Comentarios
Publicar un comentario
Pon tu comentario o crítica respectiva, con el respeto y la altura necesaria que a tu educación corresponde, muchas gracias.
Marcos Alejandro Aldana Dávila